El Socorro, un viaje de aventura a la independencia

Actualizado: 6 de abr de 2021



Visitar El Socorro es viajar a través del tiempo en la historia colombiana. Municipio de Santander que se destaca en belleza por su arquitectura colonial y los maravillosos escenarios naturales dispuestos para la aventura.

Esta pequeña ‘Villa muy Noble y Leal’ aún conserva en su memoria el movimiento independentista y el trabajo manufacturero; poco a poco a se ha convertido en epicentro del turismo por sus destinos ideales para practicar deportes extremos.

Las calles empinadas y pendientes son protagonistas debido a la ubicación sobre relieve rocoso de la cordillera oriental.

Atractivo arquitectónico En pleno parque principal, alrededor de la Iglesia de Nuestra Señora del Socorro, la arquitectura sencilla y tradicional resalta el paisaje montañoso del centro de la región andina, ideal para tomarse un par de selfies y atesorar el recuerdo hasta la próxima visita.

Alegría y carnaval En El Socorro no todo es tradición, también es alegría y festividad cada 10 de julio, fecha en que los habitantes despiertan con la ilusión de celebrar y conmemorar la Fiesta de la Independencia con caravanas, trajes alusivos y recorridos por lugares turísticos. La ruta es acompañada por grupos musicales de la región, así que si entre sus próximos destinos está este maravilloso pueblo, agéndese para mitad de año y aproveche al máximo su estadía.

Socorranos por un día Para llegar a este Pueblo Patrimonio de Colombia, solo hace falta llegar al ‘terminalito’ de San Gil y montarse por menos de $5.000 en una buseta que llega directo al casco urbano de Socorro en tan solo 20 minutos. Recomendamos salir antes de medio día para que aproveche todo lo que hay por hacer.

Los imperdibles Si se queda en el Terminal de Transportes local, debe subir 5 cuadras hasta la plaza principal. El corto recorrido entre palmeras airosas y un clima promedio de 24°C dan la bienvenida a lo que se convertirá en la promesa de una aventura para recordar y repetir.

En el centro de la plaza principal, la estatua de José Antonio Galán, que empuña su espada demuestra el carácter de esta tierra que cautiva a cualquiera con su asombrosa historia.


A unos cuantos metros, en la Plaza de la Independencia, la heroína de la revolución comunera, Antonia Santos Plata, también permanece inerte con bandera en mano justo en el lugar donde esta prócer fue fusilada en 1819. Todo un emblema que evoca la importancia, el poder y liderazgo de la mujer en el país con sello santandereano.


¡Lo más típico! Si usted pisa estas tierras por primera vez, antes de aventurarse, no puede perderse la maravillosa ruta de producción artesanal en maderas finas, artesanías, textiles de algodón y cultivo de tabaco que podrá organizar con productores locales, no olvide ir acompañado de una tacita de aguamiel o masato que podrá conseguir en cualquier caseta, pues son las bebidas más populares del municipio.


Al terminar, le habrá caído la tarde, momento del día en que el calor suele abrazar un poco más, pero vale la pena soportar para apreciar el pintoresco paisaje que adorna este pueblo señorial.


Continúe su visita por la Casa de La Cultura Horacio Rodríguez Plata


Y de allí puede pasar a la iglesia Chiquinquirá, que aún se conserva donde el barro se hizo ladrillo y el ladrillo fe. El techo está construido en caña brava que se resiste a ceder y los altares tallados y decorados en oro. Pobladores recalcan que visitar El Socorro y no entrar aquí es como perder el viaje, ¿preparado para comprobarlo?


Ruta de la fe El Templo y Convento de los Capuchinos , que fue el primero fundado por esta comunidad en América y que sirvió de refugio para los españoles en 1810, pase después por la calle 13, que aunque no es colonial, conserva aún el empedrado original que vale la pena disfrutar para contemplar después la asombrosa Catedral Nuestra Señora del Socorro, que transporta a sus visitantes, hasta alguna catedral europea, construida en piedra, rodeada de altares, vitrales y custodiada por ocho ángeles de mármol que brindan una experiencia sinigual.